martes, 3 de noviembre de 2026

Montessori

 

 



 La primera escuela Montessori abrió sus puertas hace más de 100 años, y el resto es historia. Descubre cómo una sola institución dio origen a un movimiento mundial.

La metodología Montessori ha sido una de las formas más influyentes de educación a nivel mundial, conocida por su enfoque innovador y respetuoso hacia el desarrollo infantil. Creada por la doctora Maria Montessori a principios del siglo XX, esta metodología sigue ganando seguidores debido a su énfasis en la autonomía, el aprendizaje individual y el respeto por los niños. En este artículo, exploraremos la historia del método Montessori, sus orígenes, pilares y teoría, para comprender por qué sigue siendo relevante en la educación moderna.

Índice de contenidos

 ¿Cómo se creó la metodología Montessori?

¿Cómo surge la pedagogía Montessori?

¿Cuáles son los 4 pilares de Montessori?

1. El niño como centro del aprendizaje

2. El ambiente preparado

3. La importancia de la autonomía

4. El respeto por el ritmo de cada niño

¿Cuál fue la teoría de Maria Montessori?

¿Cómo se creó la metodología Montessori?

La metodología Montessori tiene sus raíces en las experiencias y observaciones de la doctora Maria Montessori, una médica y pedagoga italiana. Su trabajo comenzó a finales del siglo XIX, cuando empezó a trabajar con niños con discapacidades mentales en Roma. Con el tiempo, sus métodos innovadores para promover el aprendizaje y el desarrollo de los niños se fueron perfeccionando y expandiendo.

En 1907, Montessori abrió su primera «Casa de los Niños» en un barrio pobre de Roma, aplicando métodos centrados en la exploración práctica y la independencia. Este enfoque revolucionario llevó a la expansión de la metodología Montessori por Europa y América, siendo adoptado por miles de escuelas y beneficiando a millones de niños.

¿Cómo surge la pedagogía Montessori?

La pedagogía Montessori nació como respuesta a las limitaciones del sistema educativo tradicional, que no atendía las necesidades individuales de los niños. Maria Montessori, al trabajar con niños desfavorecidos, desarrolló métodos que fomentaban la autonomía y la responsabilidad en su propio aprendizaje.

Montessori se basó en su formación médica y en la psicología infantil, inspirándose en pensadores como Jean Itard y Édouard Séguin. Sin embargo, creó un enfoque educativo que promovía el desarrollo integral de todos los niños, no solo de aquellos con discapacidades.

 

4 pilares de Montessori

El método Montessori se basa en varios principios fundamentales, que ayudan a crear un ambiente de aprendizaje adecuado para el desarrollo completo del niño. A continuación, se explican los cuatro pilares principales de la metodología Montessori.

1. El niño como centro del aprendizaje

Un principio clave de Montessori es que el niño debe ser el centro de su aprendizaje. El educador actúa como guía, ofreciendo materiales y actividades para que los niños exploren y aprendan a su propio ritmo, fomentando su curiosidad y amor por aprender.

2. El ambiente preparado

El ambiente Montessori está diseñado para ser ordenado, accesible y seguro, con materiales que fomentan el aprendizaje activo y la exploración. Permite a los niños moverse libremente, promoviendo su independencia y confianza.

3. La importancia de la autonomía

La autonomía es un pilar clave de Montessori, buscando que los niños tomen decisiones, sean responsables de su aprendizaje y actúen independientemente, asumiendo tareas de cuidado personal y responsabilidades desde temprana edad.

4. El respeto por el ritmo de cada niño

Montessori respeta el ritmo individual de cada niño, permitiendo que aprendan y dominen nuevas habilidades a su propio tiempo. Este enfoque favorece un aprendizaje profundo y duradero, fortaleciendo la autoestima.

¿Cuál fue la teoría de Maria Montessori?

La teoría de Maria Montessori se basa en una visión integral del desarrollo infantil, que abarca aspectos físicos, mentales y emocionales. Montessori creía que la educación debía seguir el desarrollo natural del niño y que los niños tenían una capacidad innata para aprender. La teoría de Montessori se sustenta en varios principios clave.

 

Mente absorbente: Los primeros años son fundamentales, ya que los niños aprenden rápidamente del entorno sin esfuerzo consciente.

Periodos sensibles: Momentos en los que los niños son especialmente receptivos para aprender habilidades específicas.

Aprendizaje autodirigido: Los niños son responsables de su aprendizaje, eligiendo actividades, explorando a su ritmo y aprendiendo de sus errores.

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La metodología Montessori sigue siendo una de las pedagogías más influyentes, destacando por su enfoque innovador y respetuoso con el desarrollo infantil. Su efectividad en la promoción de la autonomía, el aprendizaje individual y el respeto por cada niño se refleja en su continua aplicación a nivel mundial. Los principios fundamentales de Montessori siguen siendo clave para el desarrollo integral de los niños en la educación moderna.

 

Niveles educativos Montessori

La pedagogía Montessori abarca desde los primeros meses de vida hasta la adolescencia, (incluso hubo un proyecto de Universidad en la India), dividiendo las etapas en función de las necesidades y características del desarrollo del niño. No se segrega por año de nacimiento, como sí sucede en otros sistemas. De hecho, en los grupos suelen convivir niños y niñas de hasta 3 años de diferencia, atendiendo a los planos de desarrollo que estableció la Dotoressa.

De este modo, cuando nos referimos a las primeras etapas (el equivalente a Educación Infantil) podemos encontrar:

·        Aulas Nido (bebés y gateantes hasta alrededor de 18 meses).

·        Aulas de Comunidad Infantil (desde aproximadamente 18 meses (caminan y han alcanzado ciertos hitos específicos) hasta aproximadamente los 3 años).

·        Aulas de Casa de los Niños (aproximadamente niños y niñas de entre 3 a 6 años).

Aunque las escuelas Montessori suelen centrarse siempre en la etapa de Educación Infantil, cada vez encontramos más que ofrecen primaria. Es más, a algunas de ellas las hemos entrevistado en nuestro Congreso Internacional Montessori, como por ejemplo Eleven School en Vigo, Rooter School en Extremadura, Granada Montessori School en Andalucía, Montessori School Jerez de los Caballeros también en Extremadura, etc.

A continuación, puedes ver cómo siguen los diferentes niveles educativos. Cada uno de ellos está diseñado para fomentar el desarrollo natural del niño mediante actividades y materiales específicos que respetan sus ritmos de aprendizaje.

·        Aulas de Taller I (equivalen al primer ciclo de primaria, con peques de 6 a 9 años).

·        Aulas de Taller II (equivalen al segundo ciclo de primaria, de 9 a 12 años).

·        Aulas de Taller III o Comunidad de Adolescentes (equivalen al primer ciclo de secundaria, de 12 a 15 años aproximadamente).

 Ambientes preparados: el corazón del método Montessori

Ahora sí, pasamos a repasar brevemente qué condiciones debe cumplir un buen ambiente preparado Montessori. Los salones (en Montessori no hablamos de aulas), o ambientes preparados, son espacios organizados cuidadosamente para permitir que los niños desarrollen sus habilidades de manera autónoma. Estos ambientes se caracterizan por:

·        Espacios amplios y ordenados: Están organizados en áreas temáticas con materiales específicos.

·        Proporción y accesibilidad: Todo, desde estanterías hasta mobiliario, está adaptado a la talla y necesidades de los niños.

·        Estética y funcionalidad: Elementos simples y reales que invitan al aprendizaje sin distracciones innecesarias.

·        Libertad de movimiento y elección: Los niños eligen sus actividades, promoviendo la autodisciplina y la independencia.

Materiales Montessori: ciencia al servicio del aprendizaje

Los materiales Montessori son herramientas científicas que fomentan el aprendizaje autónomo. En Montessori no hablamos de juguetes, nada más lejos. Sus diseños no son producto del azar ni buscan un ocio «pasivo» donde el niño o la niña no tengan un rol protagonista. Estamos hablando de materiales científicamente diseñados, que persiguen un objetivo principal, una serie de objetivos secundarios y le «exigen» al niño su participación activa. Cada material tiene un propósito claro y está diseñado para:

·        Facilitar la progresión desde lo concreto hacia lo abstracto.

·        Permitir la autocorrección, ayudando al niño a identificar y aprender de sus errores. Por eso es importante que no estemos encima corrigiendo y guiando constantemente, sino que permitamos a la criatura descubrir el camino.

·        Desarrollar habilidades prácticas, como concentración, coordinación, responsabilidad e independencia.

Estos materiales abarcan desde elementos cotidianos de vida práctica (vasos de vidrio, cubiertos metálicos o útiles de cerámica) hasta materiales más avanzados para explorar conceptos matemáticos, lingüísticos y científicos.

El rol del Guía Montessori

El maestro en Montessori es un Guía, cuyo papel es acompañar al niño en su camino de desarrollo. Además de la observación, una de sus principales tareas consiste en el autoconotrol, evitando intervenir de manera innecesaria. Entre sus funciones podemos contar:

·        Observar y comprender las necesidades individuales del niño. Debe ser una observación muy activa, reconociendo periodos sensibles, intereses y oportunidades para retar sus capacidades.

·        Facilitar el acceso a materiales y actividades que respondan a esas necesidades. Además, también deberá encargarse de la presentación de los mismos.

·        Fomentar la independencia, la autoestima y la autodisciplina. Esto se consigue con mucha práctica, comenzando por las presentaciones de gracia y cortesía. Es maravilloso ver cómo, con un poquito de trabajo, logramos el ambiente de silencio, concentración y trabajo tan característico de Montessori.

Además, los y las guías están altamente capacitados, combinando formación profesional y entrenamiento específico en la metodología Montessori, como por ejemplo el que nosotros ofrecemos a través de nuestro Experto universitario de seis meses de duración.

El tamaño ideal de los grupos Montessori y las famosas ratios

Una creencia común es que las aulas Montessori deben tener pocos alumnos. Sin embargo, Maria Montessori observó que un grupo óptimo para niños mayores de 3 años oscila entre 25 y 30 alumnos, (ella hablaba incluso de 40, como en nuestra época escolar), lo cual permite:

·        Mayor retroalimentación entre los niños.

·        Diversidad de interacciones y formas de aprendizaje.

·        Menor dependencia del adulto, promoviendo la autonomía.

En las escuelas infantiles y colegios de educación tradicional de España tenemos unas ratios altas. Se establece que las aulas de 0 a 1 año podrán tener un máximo de ocho criaturas; las del segundo curso (1 a 2 años), hasta 12, y las de tercero (de 2 a 3 años) no deberán sobrepasar las 18 niñas y niños. En la mayor parte de las autonomías esta era la ratio que ya estaba manejándose.

Una cantidad de criaturas por unidad que sobrepasa, con mucho, las recomendaciones de la Unión Europea para estas edades descritas en el último Real Decreto de 2022: 0-1 años, cuatro criaturas; 1 a 2 años, seis, y, de 2 a 3 años, ocho. Es decir, la ratio en España está siendo en la mayoría de los casos el doble o más alta de lo recomendado en Europa.

Para el resto de las etapas recomiendan 25 estudiantes para primaria; 30 para secundaria y 35 para bachillerato. 

 la recomendación según la AMI (Asociación Montessori Internacional), es de 6 bebés en el aula Nido (con dos adultos), y hasta 12 en las aulas de Comunidad Infantil, también con dos adultos (en ocasiones el número máximo de niños podría subir hasta unos 15, pero esto es discutible).

Todo esto dependerá siempre del espa­cio, la can­ti­dad de niños, sus edades y sus necesidades (por ejemplo, puede ser que haya un niño con NEE que cuente como dos plazas). Lo ideal es que en los ambi­entes de Comu­nidad Infan­til y Casa de Niños se con­sid­eren 3 o 4 metros cuadrados por niño para que puedan moverse libremente y se pueda crear un ambiente preparado rico en estímulos (hay que tener en cuenta que muchas veces los peques trabajan en alfombras en el suelo). La legislación española suele exigir alrededor de un metro y medio por niño, por lo que la diferencia es importante.


¿Cómo saber si una escuela trabaja de verdad con la pedagogía Montessori?

Esta es la gran pregunta, porque no hay ningún «sello oficial» o auditoría externa que lo acredite.

Como es una pregunta que muchas veces me hacen, escribí un artículo específico sobre ello (te recomiendo leerlo en este enlace), pero te diría que empieces por observar ciertos aspectos antes de elegir una escuela:

·        Ambientes auténticos: Instalaciones que reflejen los principios Montessori.

·        Formación del personal: Guías y asistentes certificados por organismos como AMI, AMS o MACTE o con una buena formación técnica y humana (cada vez hay más posibilidades).

·        Uso de materiales Montessori: Originales, bien mantenidos, ordenados por áreas de aprendizaje y secuenciados.

·        Enfoque filosófico: Un ambiente que respete la autonomía del niño, sin premios ni castigos. Debe llevar a la práctica la Disciplina Positiva y, sobre todo, que tener una mirada de absoluto respeto a la infancia.

Preguntar sobre supervisión, actualizaciones pedagógicas y la estructura de los grupos puede ayudar a evaluar la calidad del centro.

Una educación para la vida

La pedagogía Montessori no solo prepara al niño en habilidades académicas, sino que fomenta su desarrollo integral eb todos sus ámbitos, tal y como dice la ciencia.

Mediante la convivencia, la exploración y el aprendizaje autónomo, los niños adquieren herramientas esenciales para enfrentar los retos del mundo real con confianza y creatividad.

 

El método Montessori para adultos mayoresontessori para adultos mayores

El uso de la metodología Montessori cada vez se emplea más en el mundo de la geriatría. Y es que los beneficios del método Montessori para adultos mayores son numerosos, especialmente en las personas con demencias o deterioro cognitivo. Sin duda, esta pedagogía alternativa incrementa su calidad de vida y su desarrollo personal.

Montessori: un método pedagógico muy útil en geriatría

En artículos anteriores mencionamos la función primordial que tiene el juego para la salud integral de las personas mayores. Así como tratamos el tema de las demencias y su impacto en la vida diaria de estos pacientes. Ahondando en ambas temáticas, queremos compartiros los beneficios del método Montessori para adultos mayores, principalmente si padecen deterioro cognitivo.

Sin duda, este método educativo creado por la pedagoga italiana Maria Montessori a principios del siglo XX, ha demostrado muchas ventajas para la tercera edad. De ahí que hoy forme parte de la terapia ocupacional de muchos centros para mayores.

Con esta metodología pedagógica se fomenta la autoestima, las habilidades sociales y el desarrollo cognitivo y sensorial de los adultos mayores. Lo que se traduce en mayor autonomía y calidad de vida para ellos.

En efecto, el método Montessori para adultos mayores incluye tanto actividades de estimulación cognitiva como oportunidades para poder interactuar de forma satisfactoria con el entorno físico y social. Es por ello que gustan tanto: porque resultan actividades divertidas, interesantes y significativas para ellos.

Con todo, lo que convierte al método Montessori en un modelo psicosocial y ocupacional muy favorable en la tercera edad es la filosofía humanista que lo sustenta. Basada en valores y principios muy próximos al modelo de atención centrada en la persona y el envejecimiento activo.

Así pues, estamos ante una metodología capaz de extraer la máxima potencialidad de la persona mayor y las personas con demencia o deterioro cognitivo. La clave de su éxito reside en que las actividades Montessori exigen respetar, en todo momento, su ritmo de aprendizaje, su capacidad de decisión y su dignidad. Además de estar muy vinculadas con la vida cotidiana.

A continuación, profundizaremos en los múltiples beneficios del método Montessori para los adultos mayores, padezcan o no demencia.

¿En qué consiste el método Montessori para adultos mayores?

El denominado método Montessori para los adultos mayores consiste en una serie de juegos y técnicas interactivas que trabajan la estimulación cognitiva y sensorial. Partiendo de tareas y materiales muy relacionados a la vida práctica o que pueden mejorar sus habilidades personales, funcionales y sociales.

En este sentido, más allá de la parte concreta, las actividades Montessori están muy ligadas al juego simbólico y los aprendizajes abstractos. Esto es, su empleo transmite un conjunto de valores que han de conformar el estilo de vida de la persona mayor como el respeto, la autonomía, la empatía, la seguridad, la motivación y la colaboración.

Las actividades Montessori para adultos mayores son muy diversas, y van desde juegos simbólicos hasta el uso de objetos o artículos de la vida cotidiana. Lo importante es que, en la medida de lo posible, los objetos utilizados tengan significado para la persona mayor, así la estimulación será mucho más profunda y efectiva.

Así, son muy habituales los juegos abstractos y educativos como puzles, juegos apilables o de seriación y clasificación en función de los colores y tamaños; las piezas de construcción o encaje vertical.

Las actividades Montessori para mayores se caracterizan porque presentan una progresión gradual, de lo concreto a lo abstracto. Los materiales se estructuran por tamaños o secuencias —para ordenar de mayor a menor— y para trabajar de derecha a izquierda y de arriba a abajo. Es decir, en paralelo a los movimientos de los ojos y de las manos. Lo que ejercita la psicomotricidad y todas las funciones cerebrales que implica.

Asimismo, se puede recurrir a objetos de la vida cotidiana que estimulen los recuerdos. Por ejemplo, se pueden usar diferentes materiales como los paneles, mantas, libros, cestas de tesoros, que aludan a una temática concreta.

Por otro lado, materiales como los sacos sensoriales, delantales sensoriales, los cilindros de sonido, instrumentos de masajes o musicales, imágenes, sonidos o música; o bien, objetos cotidianos como botes de sabores y de olores, plantas, hojas, telas, utensilios de madera, etc., son utilizados para la estimulación sensorial. La cual engloba la estimulación visual, auditiva, táctil, vestibular, olfativa y gustativa.

En definitiva, se pretende promover la iniciativa y la autogestión de los mayores con juegos simbólicos y objetos propios de su vida diaria. Las actividades deben estar compuestas por secuencias y diversos niveles de dificultad.

Especialistas en geriatría avalan los múltiples beneficios del método Montessori empleado con las personas de edad avanzada. Independientemente de que padezcan deterioro cognitivo o no.

lo más destacado del método Montessori es que se trata de una intervención terapéutica no farmacológica. Lo cual resulta un gran valor añadido, habida cuenta de que muchos medicamentos —al igual que la polifarmacia— pueden perjudicar las capacidades cognitivas a largo plazo. Por no mencionar que los fármacos no generan las sensaciones positivas y la regulación emocional que realmente necesitan sentir los mayores.

Asimismo, esta metodología educativa favorece la generación de ambiente agradable donde las personas colaboran e interaccionan entre las personas. Lo que ayuda a que la persona mayor se sienta integrada y valorada.

Pero los beneficios del método Montessori son muchos más. Enumeramos los más importantes:

Respeta la singularidad de cada persona, sus deseos y su dignidad.

Las actividades buscan fortalecer o mejorar las habilidades necesarias para la realización de las actividades de la vida diaria.

Es ideal como recurso para prevenir la pérdida de memoria o preservar las capacidades existentes.

Promueve el desarrollo emocional de la persona. Pues su práctica mejora el estado de ánimo, la sensación de valía personal y la expresión de los sentimientos.

Se apoya en los recuerdos y aquellas actividades ligadas a la vida de cada persona.

Ejercita los estímulos sensoriales agradables.

Se adapta al ritmo de cada participante.

Como actividad de estimulación cognitiva combina tareas adaptadas a las capacidades físicas y mentales individuales, y acciones que tengan significados para los mayores. En este sentido, es primordial que las tareas sean de su interés y les despierten recuerdos o emociones.

En suma, con este método conseguimos prevenir o retrasar el avance del deterioro cognitivo y mantener a los mayores activos e implicados con su entorno. Lo que, sin duda, les devuelve la calidad de vida y entusiasmo.

El método Montessori en adultos mayores con demencia o deterioro cognitivo

En realidad el método educativo de María Montessori se ha revelado muy efectivo como programa de estimulación cognitiva y sensorial para la tercera edad. Por eso los terapeutas geriátricos suelen aplicar el método Montessori en personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer y otras demencias.

Pensemos que las actividades Montessori fueron ideadas, en gran parte, para tratar a niños con necesidades educativas especiales. Así pues, el método Montessori aplicado a los adultos mayores con deterioro cognitivo parte de la readaptación de estas actividades. Y es que, en ambos casos, se buscan —y se consiguen— los mismos objetivos, que son:

Potenciar la atención, la concentración y la motivación interna.

Fomentar nuevos aprendizajes o reeducar funciones cognitivas y ejecutivas perdidas.

Ejercitar la destreza manual y la coordinación óculo-manual, es decir, sirven como actividades de psicomotricidad fina.

Reforzar el conocimiento del propio cuerpo y el autocuidado.

Estimular las funciones sensoriales como fuente de reminiscencia y autonomía.

Entrenar la orientación espacial y temporal.

Las actividades Montessori para mayores como recurso para un envejecimiento saludable

Como mencionamos, el método Montessori para adultos mayores va muy de la mano con el modelo de atención integral centrado en la persona. Pues todas las tareas que lo componen se sustentan en la trayectoria de vida de cada persona usuaria. Lo que significa que, para que tengan valor, deben contemplar sus necesidades personales y sociales, sus capacidades que conserva y sus expectativas.

Otro aspecto fundamental que promueven las actividades Montessori es ofrecer la posibilidad de elegir entre varias tareas. Así se motiva a que la persona realice un aprendizaje o entrenamiento activo, utilizando materiales de la vida real para que transfiera estos ejercicios a su vida diaria. Asimismo, las actividades Montessori están diseñadas para aprovechar la memoria ejecutiva y sensorial, las cuales suele conservarse mejor que la memoria verbal, por ejemplo.

Por lo demás, estas actividades pueden ejecutarse de forma individual o grupal. Siendo aptas para realizar entre personas con distinto grado de demencia o como actividades intergeneracionales para compartir entre mayores y niños. Lo que las hace aún más atractivas y recomendadas.

Por todo lo dicho, este método pedagógico integral supone un ejercicio constante de estimulación cognitiva que favorecerá el mantenimiento de la autonomía personal y un estilo de vida saludable. Toda vez que trabaja en pro de la autoconfianza, el compromiso y bienestar de los mayores en cada actividad.

Así pues, apostar por la metodología Montessori en geriatría es promover el envejecimiento activo de una manera útil y cautivadora. Que, además, fortalece la dignidad de la persona mayor mientras se abre a experimentar nuevas actividades.

 Fuentes

https://ieeducacion.com/historia-del-metodo-montessori/

https://www.tuguiamontessori.com/como-son-las-aulas-montessori-en-cuando-a-etapas-educativas-y-ratios/

https://residencia-argaluza.com/blog/el-metodo-montessori-para-adultos-mayores/

Creación de Escuelas en Chile (1860-1920)

 Solapas secundarias

Presentación

La expansión de las escuelas en Chile entre 1860 y 1920 está reflejada en diversos documentos que ayudan a comprender las necesidades locales, las críticas y conflictos que rodearon el proceso de construcción y consolidación de Estado Docente en Chile.

La aprobación de la Ley de General de Instrucción Primaria dictada en 1860 originó gran parte de estos documentos, pues convirtió al Estado en el garante y coordinador de la educación primaria a través de la acción del Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública, entidad que relevó de esta labor a la Universidad de Chile, que actuaba como Superintendencia de Educación.

Desde ese rol, el Estado renovó y amplió la presencia de escuelas primarias en diferentes zonas del territorio nacional, proyecto en el que colaboraron funcionarios educacionales, autoridades locales y la comunidad.

Con la aprobación de la Ley sobre Instrucción Secundaria y Superior en 1879, el Estado acrecentó su papel de coordinador al hacerse cargo de la dirección de la enseñanza en sus niveles secundario y superior con la creación del Consejo de Instrucción Pública, que tuvo por fin supervisar los organismos educacionales públicos y privados.

 La gestión de las escuelas nocturnas también fue asumida por el Estado, con lo que desplazó a las organizaciones de artesanos o mutualistas en esta labor.

Este impulso docente permitió el aumento de las escuelas técnicas , destinadas al aprendizaje de metodologías y procesos con el fin de formar personas competentes en las principales áreas de desarrollo económico del país.

En 1920 el Estado renovó su compromiso con la educación de los chilenos a través de la promulgación de la Ley Nº 3.654 de Educación Primaria Obligatoria, con la que se garantizaba a cada niño el acceso a los establecimientos de educación elemental.

Cada establecimiento debía cumplir con condiciones mínimas de infraestructura y de personal docente, según lo aconsejaban las nuevas ideas pedagógicas desarrolladas en los congresos impulsados por los profesores.

El aumento de escuelas primarias y secundarias continuó a lo largo del siglo XX, lo que incidió en el crecimiento de la clase media y la presión de ésta por incorporarse al siguiente nivel educativo: la universidad.

https://www.archivonacional.gob.cl/colecciones/creacion-de-escuelas-en-chile-1860-1920

 


Cómo los papas aprenders idiomas

 ¿Cómo pueden los papas aprender tantos idiomas?" 

Los papas modernos Pío XII, Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y el actual, Francisco ya eran buenos políglotas antes de ser papas y sospecho que en parte fueron nombrados cardenales y que después fueron elegidos papas, precisamente por hablar varios idiomas. Juan XXIII, Juan Pablo I y los anteriores papas probablemente hablaban todos bastante bien latín eclesiástico, italiano y quizás también francés o algún otro idioma ANTES de ser papas. Es decir, que los papas no aprenden idiomas (porque no tienen tiempo ni edad para ello) sino que practican los que ya sabían.

"¿Conoces algún truco para que una persona común pueda lograrlo?" Sí, los milagros. Precisamente el primer papa (Simón, luego Kefas, luego Petrus, hoy San Pedro) aprendió idiomas en un momento de sublime inspiración, léelo en los Hechos de los Apóstoles. :-) Milagros aparte, los "trucos" para aprender idiomas se reducen a estudiar y practicar de formas eficaces, divertidas, productivas, etc.


Los Papas han mostrado una gran capacidad lingüística. Juan Pablo II hablaba al menos 9 idiomas, incluyendo polaco, latín, italiano, francés, alemán, inglés, español, portugués y algunos dialectos eslavos.


https://es.quora.com/C%C3%B3mo-pueden-los-papas-aprender-tantos-idiomas-Conoces-alg%C3%BAn-truco-para-que-una-persona-com%C3%BAn-pueda-lograrlo

APP

 

El término app es un acortamiento de la palabra inglesa application -aplicación en español¬-, un programa que se instala en un dispositivo móvil y que se integra en las características del mismo.

Las aplicaciones permiten acceder de manera instantánea a los contenidos sin necesidad de hacer uso de los buscadores de Internet permitiendo, generalmente, acceder a ellas sin contar con conexión a la red de redes.

A diferencia de las webapps, que veremos más adelante, las aplicaciones móviles requieren de una instalación en el sistema operativo del dispositivo correspondiente.

Origen e historia de las apps

Aunque el término app comenzó a popularizarse en 2008 con el surgimiento de la Apple App Store y Google Play Store, ya en los años 90 aparecen aplicaciones en los dispositivos móviles.

¿Pero cuál es el origen de las aplicaciones? Los expertos lo sitúan en el año 1994 cuando el Tetris (por cierto, el videojuego más vendido de la historia, nacido en 1984) se instala en el móvil danés Hagenuk MT-2000.

También otro videojuego, en este caso de tipo arcade, esté en el origen de la que fue la aplicación más popular de los años 90.

Y es que pocas personas podrían imaginar en 1976 que el videojuego Blockade (y sus evoluciones posteriores) acabaría en cierto modo derivando en el popularísimo Snake, de 1997, un juego de elevadísimo uso en esos años al venir preinstalado en los teléfonos móviles de la marca Nokia.

En esos mismos años 90 comenzaron también a extenderse aplicaciones de otra naturaleza, no solo de ocio, como agendas o calendarios.

Aunque en la actualidad existen numerosísimas aplicaciones de todo tipo, parte del desarrollo de las apps en los años 90 vino impulsado por los avances tecnológicos para determinados entornos laborales.

Punto de inflexión con el cambio de siglo

Tras este despegue de las apps en los años 90, en 1999 surgió el Protocolo de Aplicación Inalámbrica (WAP, del inglés Wireless Application Protocol), un estándar para el acceso a la información mediante una red inalámbrica móvil.

Las conexiones WAP fueron las responsables de que pudieran desarrollarse las primeras acciones en Internet desde los teléfonos móviles como acceder al correo electrónico, simplemente navegar por la red o algo que ahora nos suena obsoleto como descargar politonos.

Como hemos comentado anteriormente, los lanzamientos de Apple App Store y Google Play Store supusieron una eclosión en las descargas y utilizaciones de las aplicaciones móviles.

Cómo funcionan las apps

Publicadas en las tiendas de aplicaciones como las que acabamos de mencionar tras ser desarrolladas, los usuarios acceden a las mismas y de manera sencilla -mediante un solo clic- pueden instalarlas.

La utilización de los recursos de los dispositivos móviles como el procesador, la memoria o las conexiones a Internet hacen que las aplicaciones interactúen con el sistema operativo accediendo a hardware como la cámara o el GPS, una tecnología que se desarrolló gracias a las aportaciones de la actriz e inventora Hedy Lamarr, en cuyo honor se conmemora el 9 de noviembre el Día del Inventor.

En este proceso de instalación se solicita acceso a una serie de datos, por lo que es necesario prestar atención a qué se está aceptando. En líneas generales, se suele referir a cuestiones como la localización, información del calendario o similares.

También es frecuente que, ante la aparición de nuevas versiones, sea recomendable actualizarlas para incluir estas mejoras, como por ejemplo parches de seguridad que protejan los dispositivos y la información que en ellos se almacena. 

Aplicaciones nativas y aplicaciones web

Qué son las aplicaciones nativas

Las aplicaciones nativas son aquellas que están diseñadas para funcionar en un único sistema operativo móvil, siendo la mayoría de las actuales las que están preparadas para sistemas como Android o iOS. Es decir: ni una aplicación de Android se puede utilizar en un iPhone ni viceversa.

La gran ventaja de este tipo de aplicaciones es que la experiencia de usuario es muy buena y el rendimiento elevado, pudiendo descargarse únicamente en las tiendas de aplicaciones para posteriormente instalarse.

Qué es una web app

Aunque a lo largo de este artículo hemos venido hablando de las aplicaciones para dispositivos móviles, también existen las aplicaciones web. Estas web apps son aplicaciones de sofware con un comportamiento similar a las aplicaciones móviles, aunque con la diferencia de que utilizan navegadores web para su ejecución.

Este tipo de aplicaciones redirigen a los usuarios a la URL correspondiente, requiriendo por ello conexión permanente a Internet para que la aplicación funcione de manera adecuada.

Significado y evolución de la appQué significa “app” y cómo ha evolucionado

Todo el mundo utiliza aplicaciones en su móvil o tablet, pero no siempre se tiene claro qué es una app. El término app es una abreviatura de la palabra inglesa application, y hace referencia a un programa de software diseñado para ejecutarse en un dispositivo concreto, ya se trate de un smartphone, una tablet, un ordenador o incluso un reloj inteligente.

En sus inicios, cuando los teléfonos móviles empezaron a ganar capacidades, ya existían pequeñas aplicaciones instaladas de serie que hoy podríamos considerar las primeras apps: calendarios, agendas o juegos como Tetris y Snake en aquellos Nokia casi indestructibles. Con la aparición de los smartphones y las tiendas de aplicaciones (App Store, Google Play), el concepto se ha extendido a miles de millones de usuarios y a casi cualquier necesidad imaginable: comunicación, banca, salud, deporte, educación, productividad…

Hoy, una app no es solo “un icono en la pantalla”; es un canal de relación, un punto de acceso a datos y servicios y, en muchos casos, una pieza clave en la estrategia digital de las empresas.

Para qué sirve una app en una empresa

Más allá del uso personal, las apps se han consolidado como herramientas clave para las organizaciones. Algunas de las funciones más habituales son:

Mejorar la experiencia de cliente, ofreciendo acceso desde el móvil a información, pedidos, facturas, reservas, tickets o programas de fidelización.

Digitalizar procesos internos, sustituyendo formularios en papel, correos o llamadas por flujos digitales trazables.

Facilitar el trabajo en movilidad de equipos comerciales, técnicos SAT, logística o mantenimiento, que necesitan consultar datos y registrar actuaciones en tiempo real.

Impulsar la formación y la comunicación interna, mediante apps educativas, contenidos formativos o canales directos con equipos distribuidos.

Conectar dispositivos IoT y entornos físicos, permitiendo controlar equipamiento, sensores o instalaciones desde el móvil.

 

Crear una app desde cero

Índice de contenidos

Define la idea y el objetivo de tu app

Diseña la experiencia del usuario (UX/UI)

Elige el tipo de app y la tecnología

Prepara las herramientas y el entorno de trabajo

Empieza a programar tu aplicación

Publica tu app en tiendas digitales

1. Define la idea y el objetivo de tu app

Antes de escribir una sola línea de código, necesitas tener clara la idea que dará sentido a tu aplicación. Pregúntate:

¿Qué necesidad o problema resolverá?

¿Quién la usará?

¿Qué hará diferente frente a otras apps del mismo tipo?

Por ejemplo, si tu idea es crear una aplicación para organizar gastos, concreta qué aportará frente a las ya existentes: una interfaz más simple, sincronización automática con bancos, estadísticas más visuales, etc.

Después, elabora un producto mínimo viable (Minimum Viable Product, MVP). O sea, una versión mínima que incluya solo las funciones básicas para probar si tu idea funciona. Así podrás validar tu concepto antes de invertir más tiempo y recursos.

Consejo: analiza reseñas de apps similares en Google Play o App Store. Saber qué valoran los usuarios y qué critican te dará pistas para mejorar tu propuesta.

2. Diseña la experiencia del usuario (UX/UI)

El siguiente paso es diseñar cómo se verá y cómo se usará tu aplicación. Aquí entra en juego la experiencia de usuario (UX) y la interfaz de usuario (UI).

Puedes empezar dibujando en papel o usando herramientas gratuitas como Figma o Penpot (open-source). Representa el recorrido del usuario dentro de la app: cómo entra, qué botones toca y cómo navega entre pantallas.

Después, crea wireframes, es decir, bocetos que definen la disposición de los elementos. Cuando tengas eso, añade los colores, iconos y tipografías para construir el diseño visual final.

Consejos básicos:

Mantén la interfaz limpia y ordenada.

Usa colores coherentes con la identidad que quieras transmitir.

Asegúrate de que los botones sean visibles y fáciles de pulsar.

Prueba el diseño con usuarios reales y haz iteraciones según el feedback.

Un diseño claro y validado facilita el desarrollo posterior y mejora la retención de los usuarios.

3. Elige el tipo de app y la tecnología

Llegó el momento de decidir cómo vas a desarrollar tu aplicación. Existen tres grandes opciones:

Apps nativas: se crean para un sistema concreto (Android o iOS). Ofrecen mejor rendimiento, pero requieren aprender lenguajes diferentes —Kotlin o Swift— y un mayor tiempo de desarrollo.

Apps multiplataforma: con un único código base se cubren ambos sistemas. Plataformas como Flutter (Dart) o React Native (JavaScript/TypeScript) se utilizan mucho porque optimizan tiempos de desarrollo, aunque algunas funciones necesitan adaptaciones específicas para cada sistema operativo.

Apps web progresivas (PWA): se ejecutan desde el navegador y pueden instalarse como si fueran apps nativas. Son rápidas de desplegar y económicas, pero tienen limitaciones de acceso al hardware y rendimiento.

4. Prepara las herramientas y el entorno de trabajo

Antes de empezar a programar, es fundamental contar con las herramientas adecuadas y un entorno bien configurado. Esto te permitirá trabajar de forma más organizada, eficiente y profesional desde el primer momento.

Editor de código: utiliza Android Studio o Visual Studio Code. Ambos ofrecen soporte para múltiples lenguajes y frameworks, además de herramientas de depuración.

Backend y base de datos: si es tu primer proyecto, Firebase es una opción ideal. Permite gestionar autenticación, almacenamiento y estadísticas sin complicaciones. Si tu app crece, puedes migrar a un backend propio para más flexibilidad.

Control de versiones: aprende a usar Git desde el inicio. Crear un repositorio en GitHub o GitLab garantiza seguridad, trabajo colaborativo y registro de cambios.

Diseño y prototipado: herramientas como Figma, Penpot, Canva o Adobe XD ayudan a transformar ideas en prototipos interactivos.

Gestión de tareas: organiza tus avances con plataformas como Trello o Notion, ideales para equipos y proyectos individuales.

Pruebas y API: Postman es fundamental para probar conexiones externas y asegurar el buen funcionamiento.

Entorno de desarrollo: considera Docker si buscas una configuración uniforme entre dispositivos para evitar errores.

A medida que tu proyecto avance, podrás incorporar sistemas de analítica para entender el comportamiento de los usuarios, plataformas de testing automatizado o servicios de integración continua (CI/CD) para optimizar el proceso de desarrollo y publicación.

5. Empieza a programar tu aplicación

Con tu entorno ya listo, es hora de entrar en la parte más práctica: el desarrollo.

Organiza la estructura del proyecto: crea carpetas y archivos por funcionalidades para mantener todo ordenado y accesible.

Diseña las pantallas principales: comienza por las vistas básicas como inicio, registro, login y el menú principal.

Desarrolla la función clave: construye primero el “corazón” de la app, aquello que le da valor (por ejemplo, registrar gastos, crear rutinas o enviar mensajes).

Conecta la base de datos: si empleas Firebase, configura la lectura y escritura de datos para asegurar que la información se guarde y recupere correctamente.

Añade validaciones: controla posibles errores del usuario, campos vacíos, credenciales inválidas o intentos de acceso no autorizados.

Prueba tu app: tanto en un emulador como en un dispositivo real (siempre que puedas), para afinar la experiencia final.

El desarrollo puede parecer complejo al principio, pero con práctica y buena organización verás cómo avanzas más rápido de lo que imaginas.

Consejo: enfócate en terminar una función o pantalla antes de pasar a la siguiente. Así es más fácil encontrar errores y mantener el control sobre los cambios.

6. Publica tu app en tiendas digitales

Con la app probada y lista, llega el gran momento de publicarla:

Crea una cuenta de desarrollador en Google Play Console (pago único de 25 USD) o en App Store Connect (99 USD al año).

Prepara una ficha atractiva: redacta una descripción clara y persuasiva resaltando las funciones principales.

Sube iconos e imágenes de calidad: asegúrate de que tus capturas de pantalla muestren lo mejor de la app.

Configura la categoría y palabras clave relevantes para mejorar la visibilidad.

Envía la app para revisión: Google suele aprobar en uno o dos días, mientras que Apple puede tardar algo más.

Después de publicar, mantente atento a las métricas (descargas, retención, valoraciones, comentarios, etc.), ya que te ayudarán a decidir qué mejoras hacer en las siguientes actualizaciones.

En resumen, crear una app desde cero es una experiencia que combina creatividad, lógica y visión de negocio. Requiere planificación, constancia y curiosidad por aprender nuevas tecnologías. Lo más importante es empezar con una idea clara, construir poco a poco y no tener miedo de mejorar con cada versión.

Si te apasiona la tecnología y te gustaría dedicarte profesionalmente al desarrollo de aplicaciones, el Grado Superior en Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma a distancia (DAM online) del Centro FP Europeo te ofrece una formación práctica y actual, con la que aprenderás a diseñar, programar y publicar apps multiplataforma preparadas para el mercado.

Fuentes

https://universidadeuropea.com/blog/como-crear-app-desde-cero/

https://cuatroochenta.com/que-es-una-app/

https://www.telefonica.com/es/sala-comunicacion/blog/app-que-es/